jueves, 28 de mayo de 2015

Negocios y salud




  • La regulación establecida en una norma de la Junta de Andalucía podría estar teniendo efectos negativos sobre la cualificación de trabajadores de centros sanitarios y sociales.
  • La norma contribuye al lucro de sindicatos y entidades privadas, y puede perjudicar la calidad de los servicios sanitarios y sociales.

 
 Las últimas elecciones municipales y autonómicas constituyen el tema de actualidad, pero como el gusto está en la variedad, hoy les traigo a estas páginas otro asunto, un caso concreto que he conocido recientemente. El común de los mortales no suele dar importancia a estas materias, que suelen pasar desapercibidas, pero desde mi punto de vista tienen una gran trascendencia si realizamos una mínima reflexión. Les invito a leer detenidamente el artículo, dado que a ustedes les podría afectar cuando menos se lo esperen.
Les relato brevemente lo que ocurrió en el año 2007 a uno de tantos desempleados que tiene Andalucía. El alumno en cuestión asistió a un curso de F.P.O. (Formación Profesional Ocupacional) para personas desempleadas, organizado por una entidad privada. Al final del curso le expidieron un certificado firmado por el que era entonces Director Provincial del Servicio Andaluz de Empleo, Antonio Rivas Sánchez, con un total de 284 horas lectivas, celebrado entre los días 26-02-2007 al 15-05-2007.
Tuvieron dos profesores, uno de ellos del sindicato de Comisiones Obreras (CC.OO.), que al parecer, asistía poco al curso. No obstante, aprovechó este curso de F.P.O. para “venderles” a los alumnos dos cursos que organizaba dicho sindicato, de 250 horas lectivas cada uno. Simplemente tenían que pagar unos 100 euros por cada curso, les entregaba un manual, y cumplimentaban un cuestionario de preguntas en dos o tres días, y así obtenían el certificado. Y así hicieron. Según el certificado, ambos cursos se desarrollaron entre los días 12-03-2007 y 25-04-2007, fechas que coinciden con el curso al que asistían de F.P.O.
Estos dos cursos tenían el reconocimiento de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía como de “interés docente-sanitario”, con números de expedientes 436/2005 y 105/2006. Según el certificado, estaban dirigidos a auxiliares de enfermería, celadores y trabajadores sociales, y a personal de cocina, cocineros, pinches y gobernantas de cocinas hospitalarias, aunque el alumno en paro no tenía formación alguna relacionada con dichas profesiones. Ambos certificados estaban firmados por el Secretario General (Rafael F.S.) y la Secretaria de Formación (Ana R.R.) de la Unión Provincial de Sevilla de CCOO.
No voy a entrar en el estudio de la legalidad o ilegalidad de estas actuaciones, pero a simple vista es un fraude con unas consecuencias lamentables, como explicaré más adelante, especialmente si esta práctica ha estado generalizada.
He investigado en Internet la publicidad de este tipo de cursos, y he buscado la normativa sobre ese “reconocimiento de interés docente-sanitario”. Parece ser que CC.OO utiliza la formación para conseguir afiliados, según la publicidad de sus cursos (folleto de FYSA, Formación y Sanidad de CCOO). Muchos de esos cursos cuentan, según dicha publicidad, con la acreditación “RIDS”, es decir, “Reconocidos de Interés Docente-Sanitario”, y se advierte de lo siguiente: “GARANTÍA DE CALIDAD. Todos los cursos cuentan con Reconocimiento de Interés Docente Sanitario (RIDS) o de Interés Sanitario (RIS), mediante las correspondientes resoluciones de la Administración Sanitaria. Atendiendo al criterio de algún tribunal de Comunidad Autónoma puede ser que no se valore este Reconocimiento oficial en los procesos selectivos.”
En la web de una academia privada de formación pude encontrar la siguiente nota en la publicidad de sus cursos:
<<La Orden de 2 de Octubre de 1997 por la que se regula el reconocimiento de interés docente- sanitario,  dice en su artículo 1.3 dice: “Se otorgará el reconocimiento de interés docente-sanitario a aquellas actividades formativas como cursos, doctorados, masters, etc. que contribuyan a la preparación de los trabajadores de la Salud para responder tanto a las necesidades actuales como futuras y que garanticen la actualización de nuevos conocimientos, así como la calidad de las actuaciones en su ámbito profesional.” Y su artículo 3 dice: “Podrán solicitar el reconocimiento de interés científico-sanitario o de interés docentes-sanitario, aquellas asociaciones, fundaciones, entidades de carácter público o privado, que acrediten tener personalidad jurídica y estar legalmente constituidas”. Y en la Resolución de las actividades podemos encontrar: “Por tanto dicho Reconocimiento será extensivo a los Trabajadores de la Salud”>>.
La citada Orden está publicada en el BOJA de 14 /10/1997, y si tienen la curiosidad de leerla –el texto es exiguo- el único “control” previsto se establece en su artículo 7.2, que obliga a la entidad solicitante del reconocimiento a enviar a la Consejería el resumen y las conclusiones del curso en un plazo de dos meses contado a partir de su celebración. Actualmente, la competencia para dicho reconocimiento la tiene la Dirección General de Calidad, Investigación, Desarrollo e Innovación de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, según la información extraída de la Plataforma de Relación con la Ciudadanía Andaluza.
En mi opinión, esta regulación de la Consejería sobre el “reconocimiento de interés docente-sanitario” genera unas expectativas a los potenciales alumnos que suelen desconocer este mundo de la formación y de las acreditaciones profesionales, que es aprovechada por sindicatos, fundaciones, academias de formación y asociaciones para lucrarse. Una Administración seria, rigurosa, que realmente defiende el interés general, no puede entrar en ese juego del mercadeo, que incluso provoca una inseguridad jurídica prohibida por nuestra Constitución. No hay más que ver lo que anuncia el propio sindicato de CC.OO. en su folleto publicitario: “Atendiendo al criterio de algún tribunal de Comunidad Autónoma puede ser que no se valore este Reconocimiento oficial en los procesos selectivos.” Es evidente que un alumno se gastará el dinero que haga falta ante la posibilidad de que algún tribunal de oposiciones, de una bolsa de trabajo o de un concurso de méritos, decida darlo como válido por su presumible carácter oficial y lo acabe valorando.
¿Se dan cuenta ustedes de las nefastas consecuencias que provoca una norma de la Junta de Andalucía como la Orden citada de 1997? Desde mi punto de vista, es una desfachatez que exista una norma así, cuando está en juego la salud de las personas. El personal sanitario SIEMPRE debería tener una formación con las garantías debidas.
Por un lado, estos cursos con “reconocimiento oficial”, que no están controlados como debieran ni garantizada su calidad, están sirviendo para promocionar tanto a personal sanitario como no sanitario que trabaja en centros hospitalarios, de salud y de temas sociales, que obviamente podría tener sus efectos sobre la calidad de los servicios que se prestan en dichos centros, y lo que sería más grave, sobre la salud de las personas. Si el alumno que vivió esa historia pudo “comprar” dos cursos, sin siquiera cumplir el requisito del destinatario, ¿cuántos cursos se estarán utilizando para promocionarse profesionalmente trabajadores de los centros sanitarios o sociales (centros de día, discapacitados, geriátricos, etc.)? ¿Se puede ser tan obtuso en una Administración? Con el PSOE en el Gobierno de la Junta, les aseguro que todo esto es posible y peor aún.
Por otro lado, la intervención de la Administración en un procedimiento para el “reconocimiento de interés docente-sanitario” mediante una norma que no establece un riguroso control (por ello algunas Comunidades Autónomas ni siquiera lo valoran, aunque sea “oficial”) está favoreciendo un negocio de escaso beneficio para la sociedad en cuanto a la formación de los profesionales sanitarios se refiere, dadas las escasa garantías denunciadas, pero muy lucrativo económicamente para sindicatos, fundaciones, asociaciones y academias privadas.   
Está lejos de mi alcance valorar si esa norma se ha aprobado con dicha intención, pero sin duda existe una grave negligencia que debería corregirse, por el bien de los potenciales alumnos, y muy especialmente por los enfermos, ancianos, discapacitados, y demás personas vulnerables que podrían estar en manos de trabajadores que “compraron” cursos como el del caso relatado en este artículo.

http://www.eldemocrataliberal.com/search/label/LUIS%20ESCRIBANO

miércoles, 29 de abril de 2015

Protesta laboral por la jornada de 12 horas en el hospital Reina Sofía

Médicos y enfermeros alertan de que esta situación repercute en la calidad de la atención y en la seguridad de los pacientes

ABC

Protesta de médicos y enfemeros por las jornadas maratonianas en el Reina Sofía

 

Arrecia la protesta de profesionales en el Hospital Universitario Reina Sofía. Decenas de trabajadores del complejo sanitario se concentraron ayer en el acceso principal al recinto «ante la discriminación que sufren con respecto al resto de empleados públicos en la aplicación del horario laboral de 37,5 horas y la no ejecución de las sentencias que les dan la razón». Además, los trabajadores lamentaron «la imposición de jornadas de doce horas seguidas».

Los profesionales sanitarios representados por el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Sindicato de Enfermería (Satse) y Usae se quejaron por las medidas aplicadas en estos años por parte de la Junta de Andalucía, a través del Servicio Andaluz de Salud, ya que en lugar de ampliar la jornada media hora al día, como sucede en el caso del resto de los empleados públicos, en su caso se condensa ese tiempo de más en una tarde. Para el Sindicato Médico este hecho supone «una grave agresión a los derechos de los profesionales y un retroceso en años en cuanto a la calidad de los derechos de estos trabajadores».

Por su parte, Satse lamentó que la Dirección-Gerencia del Hospital Universitario Reina Sofía obligue a sus empleados a «jornadas agotadoras de doce horas» y alertó de «la repercusión que este hecho está ocasionando tanto en la calidad, como en la seguridad del paciente». El sindicato mantendrá estas movilizaciones durante todo mayo.

El SAS pierde 6.000 sábanas en Córdoba

El material proviene de los hospitales comarcales pero se lava en el Reina Sofía

El Sindicato Profesional de la Enfermería Satse-Córdoba ha denunciado la pérdida de cerca de 6.000 sábanas que son utilizadas en los hospitales comarcales Valle de los Pedroches e Infanta Margarita.
Según Satse, este hecho ha ocurrido desde «que todo el material de lencería (como sábanas, entremetidas, mantas, pijamas de pacientes, uniformes de profesionales, toallas y almohadas) de los centros Infanta Margarita de Cabra y Valle los Pedroches son tratadas en su totalidad en las dependencias centralizadas del Hospital Reina Sofía». El sindicato señala que, antes, este trabajo «se acometía en instalaciones propias, tanto del Hospital Valle de los Pedroches, como en las del Infanta Margarita; es decir, cada uno se hacía cargo de sus necesidades».
A este hecho, que «está provocando con frecuencia dificultades de abastecimiento a los hospitales comarcales afectados, es necesario añadir el temprano deterioro de los tejidos de todo este material de lencería, probablemente por la agresividad de los productos con los que son tratados y que obliga a que un alto número de piezas de lencería tengan que ser repuestas de manera prematura».

Material de lencería

Satse aclara que a estas 6.000 sábanas hay que sumar un número no cuantificable de «pérdidas de pijamas, toallas, batas de pacientes y almohadas».
El sindicato denuncia también que «cuando el material de lencería, como por ejemplo los uniformes de trabajo de los profesionales, es trasladado a los hospitales comarcales presenta importantes deficiencias, tales como batas sin planchar, con manchas y descoloridas».
Satse exigió a la Directora-gerente del Hospital Reina Sofía, Marina Álvarez, que «inicie una investigación que determine los motivos de toda esta situación y lo solucione con inmediatez, pues habría de ser consciente de que la gestión de lo público no admite este tipo de situaciones».
Fuentes oficiales de la Consejería de Salud en Córdoba negaron anomalía alguna en el servicio de tratamiento de lencería, que a su juicio funciona con total normalidad.
 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Detectan un brote de chinches en el Hospital Provincial de Córdoba,y cierra una cafetería por deficiencias sanitarias

El Sindicato Médico dice que se han hallado muestras en la zona donde duermen los doctores de guardia

Al SAS se le amontonan los problemas sanitarios en sus instalaciones. El Sindicato Médico ha denunciado la existencia de una plaga de chinches en las inhalaciones del Hospital Provincial. El asunto se suma al cierre de una de las dos cafeterías del Hospital General del Reina Sofía por sus deficientes condiciones higiénicas.
Las dependencias afectadas por las chinches están situadas en la antigua ubicación de los dormitorios de Salud Mental. Fueron adaptadas como cuerpo de guardia hará más de cuatro años. El Sindicato Médico ha asegurado que se realizó un remozamiento de chapa y pintura.
Las ocho habitaciones con las que cuenta estas dependencias alberga el cuerpo médico de guardia del Hospital: Radiología, Psiquiatría, Anestesia, y Medicina Interna, así como a residentes de este área. Su estado ha sido motivo de quejas por parte de estos profesionales en diversas ocasiones.
Un médico de guardia, con lesiones por rascado y comprobando que en su cama, «existían algo más que sábanas», extrajo una muestra y confirmó por Microbiología la presencia de chinches. El Jefe de Sección de Medicina Interna clausuró ayer el dormitorio.
 
El hospital Reina Sofía de Córdoba cierra una cafetería por deficiencias sanitarias

Una investigación interna concluye que no reúne las condiciones higiénicas mínimas,
ABC
El Hospital Reina Sofía de Córdoba se queda, por el momento, sin una de sus dos cafeterías. La Junta de Andalucía ha ordenado, a instancias de la dirección de Servicios Generales del Hospital Universitario Reina Sofía y del Servicio de Salud Pública de la Delegación de Salud, el cierre de las instalaciones de restauración del Hospital General, gestionada por una empresa externa.
La razón no deja de ser sorprendente al tratarse de un edificio sanitario. La propia Administración autonómica ha reconocido a través de un comunicado enviado a este periódico que la decisión se produce «tras la realización de una inspección motivada por una denuncia, que ha concluido con que se estaba incumpliendo la normativa en relación a medidas higiénico-sanitarias en estas instalaciones».

La Junta se exculpa

La Junta alega que el estado de conservación de las instalaciones no es suya, «sino de la empresa concesionaria del servicio». Aún así, la Delegación de Salud ha iniciado un expediente de investigación «para hallar el motivo exacto que ha provocado las deficiencias y actuar en consecuencia, con el estudio de posibles medidas sancionadoras».
La dirección gerencia del Hospital ha aclarado que «ningún usuario del servicio se ha visto expuesto previamente a ningún riesgo para su salud», al tiempo que «pide disculpas por las molestias que esta situación ajena al Servicio Andaluz de Salud pueda estar generando a los usuarios».
Durante el periodo en el que las instalaciones permanezcan cerradas, los usuarios podrán acudir a la cafetería del edificio de Consultas Externas, muy cercana, donde se ha habilitado un espacio para los propios trabajadores, ya que se ha clausurado les reservaba unas mesas.

 
 
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Piden cárcel para dos doctoras por la muerte de un joven de 27 años

Están acusadas de un delito de imprudencia profesional al no realizar unas pruebas al fallecido.
 Imagen del Hospital Reina Sofía de Córdoba
El Ministerio Público solicita un año de cárcel para cada una de las dos profesionales sanitarias procesadas por la muerte de un joven de 27 años, que falleció como consecuencia de no habérsele practicado unas pruebas que, según el fiscal, hubieran servido para detectar y tratar su dolencia.
Según el escrito de conclusiones provisionales, al que ha tenido acceso ABC, el 15 de marzo de 2010, la víctima fue atendida en el centro de salud La Marina por molestias en la ingle derecha. Como el dolor no cedía, al día siguiente fue atendido en los servicios de urgencias de la avenida de América, donde el doctor que lo examinó valoró la posible existencia de una Trombosis Venosa Profunda (TVP), y derivó al paciente al Reina Sofía para que se le practicaran las pruebas indicadas.
El joven fue trasladado hasta el hospital, donde una de las inculpadas, la doctora L.P.D. le diagnosticó «contractura muscular de abductores» e hizo caso omiso a las indicaciones del facultativo. El paciente regresó poco después al servicio de Urgencias, puesto que sentía incluso más dolor, y la otra encausada, A.J.A., pese a consignar sospecha de TVP, «no realizó las pruebas diagnósticas específicamente indicadas, indicando que no apreciaba signos de TVP», señala el Ministerio Público.

Fallo multiorgánico

El día 17, el enfermo fue atendido en su propio domicilio por otro doctor que, tras ver los informes anteriores, diagnosticó «tendinitis abductores derechos», y le prescribió voltarén y valium. A la mañana siguiente, lo volvieron a ver en el centro de salud La Marina, donde le indicaron calor, reposo y nolotil.
La madrugada del 18 de marzo, el paciente ingresó de urgencia en el Reina Sofía con disnea, dolor torácico y sudoración. Estuvo en observación, pero a las 7.30 horas ingresó en la UCI ante el empeoramiento de los síntomas. La situación no se pudo revertir «y culminó con un fallo multiorgánico que le provocó el fallecimiento el 22 de marzo de 2010».
Según el fiscal, «el deceso fue el resultado de no haber realizado las pruebas para detectar TVP el día 16 ante el dolor intenso, la hinchazón del miembro y la inmovilización prolongada del paciente. Esta TVP provocó un tromboembolismo pulmonar que fue la causa de la muerte».

martes, 30 de septiembre de 2014

Fenómenos extraños en un centro de salud de Córdoba capital


Los empleados dicen haber visto figuras que se volatilizan y puertas que se abren y cierran

El centro de salud Carlos Castilla del Pino, construido sobre el solar de la antigua residencia Noreña e inaugurado en verano de 2013, es hoy una instalación sanitaria a la que se le tiene miedo. En torno a una decena de sus empleados aseguran haber presenciado algún fenómeno extraño, de esos que se llaman paranormales. Coinciden en la misma niña y anciana «fantasmas» que deambulan por los pasillos y hasta sollozan en busca de ayuda. Éste es parte del resultado de una primera investigación realizada por un equipo compuesto por José Luis Hermida, catedrático y experto en Parapsicología; Francisco Gallardo, psicólogo; y José Ortiz, experto en la materia. Hermida y Ortiz han seguido casos paranormales desde hace cuatro décadas y afirman que nunca han abordado uno «de este calado» en Córdoba.
David, técnico de mantenimiento del Castilla del Pino, es uno de los trabajadores que dan a conocer la experiencia vivida al equipo de investigadores. Mientras se encontraba haciendo una prueba de legionela, le pareció oír murmullos muy cerca de donde se encontraba. Caminó hacia el lugar de donde procedían los ruidos. Descorrió una cortina y se encontró a una niña ataviada con un camisón. David, sorprendido, salió corriendo en busca de sus compañeros, pero cuando volvió ya no se encontraba «la fantasma».
La presencia de la niña ha vuelto a repetirse en varias ocasiones más. Todos los que dicen haberla visto la describen del mismo modo y coinciden en que cuando se acercan les grita «sácame de aquí».
A tenor de los testimonios recabados, el personal dice haber visto una anciana que espera su turno en una consulta cuando ya ha concluido la jornada en el centro de salud. Quienes aseguran haberla encontrado en el antiguo hospital apuntan que desaparece cuando tratan de acercarse.
Hermida, refrendado por Paco, otro trabajador sanitario, enumera algunas de las «rarezas» que se han registrado en los últimos meses. Grifos que se abren solos en la zona de quirófanos, portazos en instalaciones de seguridad, disfunción en cierres sellados -normalmente, a una hora concreta de la madrugada- y corrientes de aire. «En este hospital ocurren cosas extrañas», afirma.
¿Qué credibilidad tienen estos testimonios? Gallardo contesta que «toda la del mundo». Alude a la coincidencia de experiencias que dicen haber vivido y recuerda las palabras de una de las empleadas que han prestado su testimonio. «Vi eso y a mí no me puede decir nadie lo contrario. Me da igual que me digan que estoy tonta», se dijo ante el psicólogo y profesor en Sevilla.
Más información en:www.cuatro.com/cuarto-milenio/

jueves, 4 de septiembre de 2014

Reconocen a un médico-radiólogo eventual del SAS como indefinido

Un juzgado de lo Social entiende que la relación es laboral y no funcionarial como alegaba la Administración, que tendrá que readmitir al médico.
 
El Juzgado de lo Social nº3 de Cádiz ha declarado nulo el despido de un médico que llevaba casi 11 años trabajando en el mismo puesto de un hospital del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y ha condenado a la Administración a readmitir al trabajadores como personal laboral indefinido después de que éste reclamara que se le reconocieran dicho derecho. La Administración consideraba que la vía Social no era adecuada alegando que la relación era funcionarial, punto que no pudo probar.
El médico estaba en el servicio de Radiología desde junio de 2003. En mayo de 2014 presentó una reclamación para que se le reconociera como personal laboral indefinido. Sin embargo, en junio el SAS no hizo llamamiento alguno al médico para que se reincorporara al servicio. Actualmente otro trabajador está desempeñando sus funciones.
El juzgado indica que el trabajo desarrollado por el demandante "era dirigido de forma directa por el personal de la demandada, desarrollándose en un lugar y con unos medios titularidad ésta, por lo que nos hallamos ante una relación de carácter laboral, que atendiendo a la elevada antigüedad acarrea su calificación como indefinida según el artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores". Asimismo, no ve justificación a "la falta de llamamiento con móviles ajenos a la circunstancia de la existencia de una reclamación previa sobre reconocimiento de derechos laborales, lo que acredita "ánimo de represalia".
El fallo supone la primera victoria judicial para la Asociación de Eventuales del SAS, nacida a principios de este año con el objetivo de conseguir que la Administración reconozca como laborales indefinidos al personal eventual de todas las categorías profesionales que lleve más de 18 meses en el mismo puesto de trabajo. La organización ya ha interpuesto unas 110 demandas individuales y dos colectivas de 600 miembros.
El SAS se opuso a que el caso fuera visto en un tribunal de lo Social, "pues a su entender la relación es indudablemente administrativa al tratarse de un funcionario". El juez rechaza este argumento, pues según la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social, ésta se reserva "el enjuiciamiento de las acciones sobre laboralidad y consiguiente despido, sin que alegaciones unilaterales y previas al juicio sobre la naturaleza real de la relación, propias del fondo, deba ser óbice para mermar el campo competencial para su enjuiciamiento por dicha jurisdicción". Además, en el juicio el SAS no acreditó que la relación fuera funcionarial, "pues ni alega ni aporta documento sobre el acto formal de su nombramiento como tal".

Dudas sobre la vía judicial

Según Manuel Martos, asesor jurídico de la Asociación de Eventuales del Servicio Andaluz de Salud (SAS), "el SAS sostiene que no se trata de contratos laborales, sino de nombramientos", por la vía judicial sería la Contenciosa-administrativa. Él valora que "no se trata de personal de confianza de la Administración ni tienen plaza por oposición, por lo que la relación contractual es laboral".